Fallo Ramos (CSJN, 2010): resumen, sumario y texto completo
«Ramos, José Luis c/ Estado Nacional (Min. de Defensa - A.R.A.) s/ indemnización por despido»
Datos del fallo
- Carátula
- Ramos, José Luis c/ Estado Nacional (Min. de Defensa - A.R.A.) s/ indemnización por despido
- Tribunal
- Corte Suprema de Justicia de la Nación
- Fecha
- 6 de abril de 2010
- Expediente
- R. 354. XLIV — Fallos 333:311
- Jurisdicción
- Nacional
- Materia
- Derecho administrativo · Derecho laboral · Derecho constitucional
- Voces
- empleo públicopersonal contratadolocación de serviciosdesviación de poderestabilidad del empleado públicoreincorporaciónindemnización por despidoley 25.164artículo 14 bislegítima expectativa de permanencia
Resumen del fallo Ramos
El 6 de abril de 2010 la Corte Suprema revocó la sentencia de la Sala III de la Cámara Federal de Apelaciones de La Plata, que había rechazado la demanda de José Luis Ramos contra el Estado Nacional por la ruptura del vínculo que lo unía a la Armada Argentina. La Corte resolvió que Ramos tenía derecho a ser indemnizado, pero no a ser reincorporado ni a que su indemnización se calculara con la Ley de Contrato de Trabajo.
Ramos ingresó como técnico en la Armada en 1976. Su contratación se hizo primero como locación de obra y, desde 1981, quedó encuadrada en el Régimen para el Personal de Investigación y Desarrollo de las Fuerzas Armadas (decreto 4381/73), que autoriza a contratar personal para proyectos de investigación científica y desarrollo tecnológico sin derecho a indemnización por rescisión, pero limita la renovación de esos contratos a un máximo de cinco años (artículos 26 del decreto y 17, inciso a, de la reglamentación). La demandada renovó el contrato durante veintiún años y en abril de 1998, mediante la disposición DIAP 71/98, resolvió el vínculo invocando las restricciones presupuestarias de la ley 24.938.
Lo que la Corte tuvo por acreditado no fue el mero paso del tiempo, sino la conducta del Estado. La mayoría sumó la violación abierta del tope de cinco años a lo que surgía del legajo personal: tareas que carecían de la transitoriedad propia del régimen de excepción, calificaciones y evaluaciones anuales, reconocimiento de la antigüedad en el empleo y acceso a los servicios sociales del empleador. Ese conjunto permitió concluir que la demandada usó una figura autorizada para casos excepcionales «con una evidente desviación de poder que tuvo como objetivo encubrir una designación permanente bajo la apariencia de un contrato por tiempo determinado» (considerando 5°). De ahí que el comportamiento estatal generara en Ramos una «legítima expectativa de permanencia laboral» amparada por la protección contra el despido arbitrario del artículo 14 bis, y que la demandada hubiera incurrido en una conducta ilegítima que la obliga a responder (considerando 6°).
La Corte fue expresa en el límite de esa protección: la solución «no significa que el mero transcurso del tiempo haya modificado la situación irregular del actor», que tiene derecho a la reparación del obrar ilícito «pero no podría solicitar su reincorporación al empleo ni a la aplicación de un régimen laboral específico para el cálculo de la indemnización» (considerando 8°). Reincorporarlo vulneraría el régimen legal de la función pública y la regla de que el Congreso autoriza anualmente el presupuesto de gastos (artículos 75, inciso 8°, de la Constitución Nacional y 29 de la ley 24.156), además del artículo 8° de la ley 25.164, que sólo reconoce estabilidad a quien ingresa a cargos del régimen de carrera con financiación prevista. Por eso el caso se diferencia de «Madorrán» (Fallos: 330:1989), donde la actora sí revistaba en la planta permanente.
Para cuantificar, la mayoría descartó el derecho privado —«las partes no tuvieron la intención de someter el vínculo a un régimen de derecho privado»— y buscó la respuesta en el derecho público y administrativo: a falta de previsiones legislativas específicas, consideró que aplicar por analogía la indemnización del artículo 11 de la Ley Marco de Regulación de Empleo Público Nacional (ley 25.164) «resulta una medida equitativa» (considerando 9°). Revocó el fallo y devolvió la causa a la cámara para que dictara un nuevo pronunciamiento, con costas por su orden en todas las instancias por la ausencia de un criterio uniforme en los precedentes del Tribunal.
Firmaron Ricardo Luis Lorenzetti, Elena I. Highton de Nolasco, Enrique Santiago Petracchi y Carmen M. Argibay; Carlos S. Fayt, Juan Carlos Maqueda y E. Raúl Zaffaroni votaron según su voto. No hubo disidencias: el voto concurrente llega al mismo resultado, pero precisa la cuenta. Remitiéndose al artículo 16 del Código Civil y al precedente «Husen» (Fallos: 325:662), esos tres jueces indicaron el quinto párrafo del artículo 11 de la ley 25.164 —un mes de sueldo por cada año de servicio o fracción mayor de tres meses, sobre la mejor remuneración mensual, normal y habitual del último año— y agregaron, por el carácter intempestivo de la ruptura, una suma equivalente a la que se seguiría del período previsto en el párrafo tercero de esa norma.
¿Por qué es importante este fallo?
Es el leading case sobre el personal contratado del Estado. Fijó la regla operativa con la que todavía se resuelven estos reclamos: cuando la administración usa la contratación temporaria con desviación de poder, el agente no adquiere estabilidad ni derecho a volver al cargo, pero el Estado responde por su conducta ilegítima y debe indemnizarlo.
Cerró el hueco que había dejado «Madorrán» (2007). Allí la Corte había reconocido la estabilidad propia del artículo 14 bis —con reinstalación— a una empleada de planta permanente. «Ramos» deja claro que esa doctrina no se traslada al contratado irregular, y que su protección constitucional se resuelve en dinero, no en reinstalación. El propio considerando 8° traza esa diferencia de manera expresa.
Definió el estándar de prueba. Lo que habilita la indemnización no es la duración del vínculo sino la conducta del Estado: el incumplimiento del límite temporal del régimen invocado más hechos concretos que muestren que las tareas no eran transitorias. En «Ramos» esos hechos salieron del legajo (evaluaciones anuales, antigüedad reconocida, servicios sociales), no de una presunción por el paso de los años.
Sacó la cuantificación del derecho laboral privado y la llevó al empleo público. Ramos había demandado la indemnización del artículo 245 de la Ley de Contrato de Trabajo, más salarios caídos y preaviso; la Corte contestó que el agente no puede pretender «la aplicación de un régimen laboral específico para el cálculo de la indemnización» (considerando 8°) y que, no habiendo querido las partes someter el vínculo al derecho privado, la reparación se mide por analogía con el artículo 11 de la ley 25.164. Eso le dio a estos juicios una base de cálculo previsible.
El mismo día la Corte resolvió «Sánchez, Carlos Próspero c/ Auditoría General de la Nación» (Fallos: 333:335) en sentido contrario: aplicando este mismo estándar, allí no tuvo por acreditada la desviación de poder y rechazó el reclamo. El contraste muestra que «Ramos» no es una regla automática por antigüedad, sino un criterio que depende de los hechos probados en cada expediente.
Sumario del fallo
- El vínculo mantenido con el Estado Nacional durante veintiún años mediante sucesivas renovaciones no puede ser válidamente encuadrado en el régimen de contratación del decreto 4381/73, que limita la renovación de esos contratos a un máximo de cinco años (artículos 26 del decreto y 17, inciso a, de su reglamentación).
- La violación del plazo máximo de contratación, unida a circunstancias fácticas que revelan que las tareas carecían de transitoriedad —calificación y evaluación anual, reconocimiento de la antigüedad en el empleo y goce de los servicios sociales del organismo—, permite concluir que la demandada utilizó figuras jurídicas autorizadas para casos excepcionales con una evidente desviación de poder, destinada a encubrir una designación permanente bajo la apariencia de un contrato por tiempo determinado.
- Ese comportamiento estatal tiene aptitud para generar en el agente una legítima expectativa de permanencia laboral que merece la protección que el artículo 14 bis de la Constitución Nacional otorga al trabajador contra el despido arbitrario, y configura una conducta ilegítima que genera la responsabilidad del Estado y justifica la procedencia del reclamo indemnizatorio.
- No obsta a esa conclusión la doctrina del precedente «Gil» (Fallos: 312:245) sobre el voluntario sometimiento a un régimen sin reserva expresa, porque la procedencia de la demanda no se funda en el cuestionamiento del régimen aplicado sino en el incumplimiento de los límites temporales que él mismo establece.
- La solución no significa que el mero transcurso del tiempo haya modificado la situación irregular del agente: éste tiene derecho a la reparación de los perjuicios derivados del obrar ilícito de la demandada, pero no puede solicitar su reincorporación al empleo ni la aplicación de un régimen laboral específico para el cálculo de la indemnización.
- Atribuir estabilidad a quien no fue incorporado con los requisitos y medios de selección previstos para el ingreso a la carrera administrativa trastocaría el régimen de la ley 25.164 —cuyo artículo 8° sólo reconoce estabilidad a quienes ingresan a cargos del régimen de carrera con financiación prevista en la Ley de Presupuesto— y alteraría el monto autorizado por el legislador, en violación de los artículos 75, inciso 8°, de la Constitución Nacional y 29 de la ley 24.156.
- La cuestión se diferencia de la resuelta en «Madorrán» (Fallos: 330:1989), donde el agente había sido designado en la planta permanente y, como tal, tenía derecho a la estabilidad en su cargo.
- Tratándose de la reparación por la conducta ilegítima de un organismo estatal, y no habiendo tenido las partes la intención de someter el vínculo a un régimen de derecho privado, la solución debe buscarse en el ámbito del derecho público y administrativo: a falta de previsiones legislativas específicas, la aplicación por analogía de la indemnización prevista en el artículo 11 de la Ley Marco de Regulación de Empleo Público Nacional (ley 25.164) constituye una medida equitativa para reparar los perjuicios demostrados.
- La remisión analógica autorizada por el artículo 16 del Código Civil conduce, como en «Husen» (Fallos: 325:662), al quinto párrafo del artículo 11 de la ley 25.164 —un mes de sueldo por cada año de servicio o fracción mayor de tres meses, tomando como base la mejor remuneración mensual, normal y habitual percibida durante el último año—, a lo que corresponde adicionar, dado el carácter intempestivo de la ruptura, una suma equivalente a la que se seguiría del período previsto en el párrafo tercero de esa norma (del voto concurrente de los jueces Fayt, Maqueda y Zaffaroni).
- La Constitución Nacional no impide al Estado celebrar contratos de empleo que excluyan la permanencia frente a necesidades transitorias o eventuales que no puedan ser satisfechas por el personal de planta permanente, siempre que los requisitos y condiciones resulten, por su objetividad y razonabilidad, una excepción admisible a las reglas del artículo 14 bis; la acreditación de esos extremos debe examinarse con criterio restrictivo, atendiendo en cada caso en particular a la transitoriedad y especificidad del requerimiento (Fallos: 311:2799; del voto concurrente de los jueces Fayt, Maqueda y Zaffaroni).
Preguntas frecuentes
¿Qué resolvió la Corte Suprema en el fallo «Ramos»?
Que el agente contratado por la Armada Argentina durante veintiún años mediante sucesivas renovaciones, en violación del tope de cinco años del decreto 4381/73, tenía derecho a ser indemnizado por la conducta ilegítima del Estado, pero no a ser reincorporado ni a que su indemnización se calculara con la Ley de Contrato de Trabajo. La Corte revocó la sentencia que había rechazado la demanda y devolvió la causa a la Cámara Federal de La Plata para que dictara un nuevo pronunciamiento.
¿Alcanza con muchos años de contratos renovados para que se aplique «Ramos»?
No. La Corte fue expresa en que la solución «no significa que el mero transcurso del tiempo haya modificado la situación irregular del actor». Lo que se exige es acreditar la conducta ilegítima del Estado: que se haya excedido el límite temporal que el propio régimen de contratación fija y que existan hechos que muestren que las tareas no eran transitorias. En el caso, esos hechos surgieron del legajo del agente: evaluaciones anuales, reconocimiento de la antigüedad y goce de los servicios sociales del organismo.
¿Por qué «Ramos» no ordena la reincorporación y «Madorrán» sí?
Porque en «Madorrán» (Fallos: 330:1989) la agente había sido designada en la planta permanente y, como tal, gozaba de la estabilidad del artículo 14 bis. Ramos, en cambio, nunca ingresó por los requisitos y medios de selección de la carrera administrativa. Reconocerle estabilidad trastocaría el régimen de la ley 25.164, cuyo artículo 8° sólo la reconoce a quienes ingresan a cargos de carrera, y alteraría el presupuesto que el Congreso autoriza anualmente (artículos 75, inciso 8°, de la Constitución Nacional y 29 de la ley 24.156).
¿Con qué criterio se calcula la indemnización del contratado según «Ramos»?
La mayoría descartó el derecho privado y buscó la solución en el derecho público: a falta de una norma específica, consideró equitativo aplicar por analogía la indemnización del artículo 11 de la Ley Marco de Regulación de Empleo Público Nacional (ley 25.164). El voto concurrente de Fayt, Maqueda y Zaffaroni fue más lejos y precisó el quinto párrafo de esa norma —un mes de sueldo por año de servicio o fracción mayor de tres meses, sobre la mejor remuneración mensual, normal y habitual del último año—, más una suma equivalente al período del párrafo tercero por lo intempestivo de la ruptura.
¿Qué pasó con «Sánchez», el caso que la Corte resolvió el mismo día?
En «Sánchez, Carlos Próspero c/ Auditoría General de la Nación» (Fallos: 333:335), fallado también el 6 de abril de 2010, la Corte aplicó el mismo estándar pero no tuvo por acreditada la desviación de poder con los hechos probados en ese expediente, y por eso rechazó el reclamo. Los dos fallos se leen juntos: «Ramos» fija el criterio y «Sánchez» muestra que su aplicación depende de la prueba concreta de cada caso.
Texto completo del fallo Ramos
Buenos Aires, 6 de abril de 2010
Vistos los autos: "Ramos, José Luis c/ Estado Nacional (Min. de Defensa - A.R.A.) s/ indemnización por despido".
Considerando:
1°) Que la Sala Tercera de la Cámara Federal de Apelaciones de La Plata, al confirmar la sentencia de primera instancia, rechazó la demanda de José Luis Ramos contra el Estado Nacional con el objeto de obtener una indemnización por la ruptura del vínculo de empleo que lo unía con la Armada Argentina. Contra este pronunciamiento, el actor interpuso el recurso extraordinario cuya denegación origina la presente queja.
2°) Que, para decidir como lo hizo, la cámara consideró que la contratación del actor se realizó bajo un régimen que permitía pactar prestaciones de servicios personales en forma transitoria, sin que eso implicara la creación de un vínculo permanente. Concretamente, explicó que el actor fue contratado en el marco del régimen autorizado por el artículo 17 del decreto 4381/73, que permite el ingreso de agentes mediante un contrato de locación de servicios, por una duración máxima de cinco años, y que no les confiere estabilidad en el empleo. Explicó que el hecho de que las contrataciones hubieran excedido el límite máximo de cinco años no tenía como consecuencia el nacimiento de un derecho a favor del actor para ser indemnizado. Ello era así, porque el mero transcurso del tiempo no podía trastocar la situación de revista de quien había ingresado como personal no permanente, en un régimen de inestabilidad, y no había sido transferido a otra categoría por acto expreso de la administración. Sobre esa base, el a quo concluyó que el actor no tenía derecho a indemnización alguna por la rescisión de su contrato.
3°) Que el recurso extraordinario resulta procedente en cuanto se halla en juego el alcance de normas de índole federal y, en particular, del artículo 14 bis de la Constitución Nacional (artículo 14, inciso 3°, de la ley 48). Además, en el caso, la ponderación de los agravios referentes a la valoración de determinados extremos fácticos de la causa se presenta inescindiblemente unida a tal cuestión interpretativa, por lo que corresponde que se examine en forma conjunta con la amplitud que exige la garantía de la defensa en juicio (Fallos: 318:63; 319:1500; 321:703; 324:1590; 329:4206, entre muchos otros).
4°) Que asiste razón al apelante, en cuanto demanda protección constitucional contra el despido arbitrario, pues el vínculo laboral que mantuvo con el Estado Nacional por el lapso de veintiún años no puede ser válidamente encuadrado en el régimen de contratación aprobado por el decreto 4831/73.
En efecto, el actor ingresó como técnico para desempeñarse en la Armada Argentina en el año 1976. En un comienzo la contratación fue realizada como locación de obra y, posteriormente —a partir del año 1981— su relación fue encuadrada en el Régimen para el Personal de Investigación y Desarrollo de las Fuerzas Armadas, aprobado por decreto 4381/73. La demandada renovó el contrato del actor en sucesivas oportunidades durante veintiún años y, finalmente, en abril de 1998, mediante la disposición DIAP 71/98 del Director del Armamento del Personal Naval, decidió resolver el vínculo con fundamento en las restricciones presupuestarias establecidas por la ley 24.938.
En este punto, cabe destacar que el decreto 4381/73 autoriza a contratar personal para proyectos de investigación científica y desarrollo tecnológico, sin que esto genere derecho a indemnización por rescisión. Sin embargo, la norma limita la posibilidad de renovación de estos contratos a un máximo de cinco años (artículos 26 del decreto y 17, inciso a, de la reglamentación).
Ahora bien, la demandada contrató al actor en el marco del decreto 4381/73 por el lapso de veintiún años, en abierta violación al plazo máximo previsto por la norma. Por lo demás, del legajo personal de Ramos resulta que sus tareas carecían de la transitoriedad que supone el mencionado régimen de excepción; que era calificado y evaluado en forma anual (fs. 9/36); que se le reconocía la antigüedad en el empleo (fs. 98, 99 y 101); y que se beneficiaba con los servicios sociales de su empleador (fs. 97 y 105).
5°) Que este conjunto de circunstancias fácticas, unido a la violación de las normas que limitan la posibilidad de renovación del contrato a un máximo de cinco años, permiten concluir que la demandada utilizó figuras jurídicas autorizadas legalmente para casos excepcionales, con una evidente desviación de poder que tuvo como objetivo encubrir una designación permanente bajo la apariencia de un contrato por tiempo determinado.
6°) Que, en tales condiciones, el comportamiento del Estado Nacional tuvo aptitud para generar en Ramos una legítima expectativa de permanencia laboral que merece la protección que el artículo 14 bis de la Constitución Nacional otorga al trabajador contra el "despido arbitrario".
Por ese motivo, cabe concluir que la demandada ha incurrido en una conducta ilegítima, que genera su responsabilidad frente al actor y justifica la procedencia del reclamo indemnizatorio.
7°) Que no obsta a lo expuesto lo sostenido por esta Corte en el precedente "Gil", según el cual el voluntario sometimiento a un régimen, sin reservas expresas, comporta un inequívoco acatamiento que determina la improcedencia de su impugnación ulterior (Fallos: 312:245). Esto es así, porque en el caso la procedencia de la demanda no se funda primordialmente en el cuestionamiento del régimen aprobado por el decreto 4381/73, sino en el incumplimiento de los límites temporales en él establecidos y la consiguiente obligación de responder que cabe al trasgresor, en el caso, el Estado Nacional.
8°) Que, por otra parte, la solución propuesta no significa que el mero transcurso del tiempo haya modificado la situación irregular del actor, que tiene derecho a la reparación de los perjuicios derivados del obrar ilícito de la demandada, pero no podría solicitar su reincorporación al empleo ni a la aplicación de un régimen laboral específico para el cálculo de la indemnización que le corresponde.
En particular, no puede sostenerse que el actor tenga derecho a la reincorporación en el cargo. Esa conclusión vulneraría el régimen legal de la función pública, y el principio constitucional que prevé que corresponde al Congreso autorizar anualmente el presupuesto general de gastos de la Administración Nacional, y que toda erogación que se aparte de estos límites resulta ilegítima (artículos 75, inciso 8° de nuestra Carta Magna y 29 de la ley 24.156).
Al respecto, cabe recordar que la Ley Marco de Regulación de Empleo Público Nacional 25.164 establece un régimen diferenciado para empleados que ingresen como planta permanente y para aquellas personas contratadas o designadas como transitorias. En lo que aquí interesa, el artículo 8° sólo reconoce estabilidad a quienes ingresen a cargos pertenecientes al régimen de carrera, y cuya financiación esté prevista en la Ley de Presupuesto.
En tales condiciones, si se atribuyera estabilidad a quien no ha sido incorporado con los requisitos y medios de selección previstos para el ingreso a la carrera administrativa, no sólo se estaría trastocando el régimen previsto por la ley 25.164; sino que también se estaría alterando el monto autorizado por el legislador, en forma diferenciada, para financiar gastos correspondientes a personal contratado y personal permanente.
De esta manera, la cuestión aquí debatida se diferencia de la decidida por esta Corte en la causa "Madorrán" (Fallos: 330:1989), porque en aquel supuesto el actor había sido designado como empleado de la planta permanente y, como tal, tenía derecho a la estabilidad en su cargo.
9°) Que, sentado lo expuesto, corresponde determinar el importe que esta reparación debe asumir.
Al respecto, cabe tener en cuenta que, por el modo en el que se desenvolvió la relación a lo largo de los años, el tipo de tareas que desempeñaba el actor y las figuras contractuales utilizadas, las partes no tuvieron la intención de someter el vínculo a un régimen de derecho privado. Por ello, y considerando que se trata de la reparación por la conducta ilegítima de un organismo estatal, la solución debe buscarse en el ámbito del derecho público y administrativo.
Ahora bien, a fin de establecer el importe, y a falta de previsiones legislativas específicas, debe acudirse a una solución que, por analogía, repare debidamente los perjuicios sufridos por el actor en este caso. De ahí que se considera que la aplicación de la indemnización prevista por el artículo 11 de la Ley Marco de Regulación de Empleo Público Nacional (ley 25.164), resulta una medida equitativa para reparar los perjuicios demostrados por el actor en este caso.
10) Que, por ende, corresponde revocar el fallo apelado y devolver la causa a la cámara a fin de que, por la sala que corresponda, se dicte un nuevo pronunciamiento con arreglo al presente.
Por ello, oída la señora Procuradora Fiscal, se hace lugar al recurso extraordinario, y se revoca la sentencia apelada. Costas por su orden en todas las instancias, atento a la ausencia de un criterio claramente uniforme en los precedentes de esta Corte respecto a la cuestión debatida. Hágase saber y, oportunamente, devuélvase. RICARDO LUIS LORENZETTI - ELENA I. HIGHTON de NOLASCO - CARLOS S. FAYT (según su voto)- ENRIQUE SANTIAGO PETRACCHI - JUAN CARLOS MAQUEDA (según su voto)- E. RAUL ZAFFARONI (según su voto)- CARMEN M. ARGIBAY.
VOTO DE LOS SEÑORES MINISTROS DOCTORES DON CARLOS S. FAYT, DON JUAN CARLOS MAQUEDA Y DON E. RAÚL ZAFFARONI
Considerando:
1°) Que la Sala Tercera de la Cámara Federal de Apelaciones de La Plata, al confirmar la sentencia de primera instancia, rechazó la demanda de José Luis Ramos contra el Estado Nacional con el objeto de obtener una indemnización por la ruptura del vínculo de empleo que lo unía con la Armada Argentina.
2°) Que, para decidir como lo hizo, la cámara, por mayoría, consideró que la contratación del actor se realizó bajo un régimen que permitía pactar prestaciones de servicios personales en forma transitoria, sin que eso implicara la creación de una relación laboral de dependencia. Concretamente, explicó que el demandante fue contratado en el marco del régimen autorizado por el artículo 17 del decreto 4381/73, que permite el ingreso de agentes mediante un contrato de locación de servicios, por una duración máxima de cinco años y que no importa una relación de dependencia ni les confiere estabilidad en el empleo. Explicó que el hecho de que las contrataciones hubieran excedido el límite máximo de cinco años no tenía como consecuencia el nacimiento de un derecho a favor del actor para ser indemnizado. Ello era así, porque el mero transcurso del tiempo no podía trastocar la situación de revista de quien había ingresado como personal no permanente, en un régimen de inestabilidad y no había sido transferido a otra categoría por acto expreso de la administración. Sobre esa base, el a quo concluyó que el reclamante no tenía derecho a indemnización alguna por la rescisión de su contrato.
3°) Que contra tal pronunciamiento el vencido interpuso el recurso extraordinario de fs. 207/222 vta. que fue concedido a fs. 235.
En su memorial, el recurrente sostiene que no obstante que se encontraba absolutamente demostrado en autos que por más de veinte años había mantenido una relación laboral con la demandada, el tribunal de grado omitió valorar que la prolongación del vínculo no sólo contradijo la normativa aplicable —que fijaba un límite de cinco años a los contratos como los que había suscripto con la empleadora— sino también que la recisión contractual sin reconocimiento de indemnización cercenó los principios rectores del artículo 14 bis de la Constitución Nacional, en cuanto protegen el trabajo en todas sus formas, brindan protección contra el despido arbitrario, promueven la estabilidad del empleo público y proveen a la protección integral de la familia.
4°) Que el recurso extraordinario resulta procedente en cuanto se halla en juego el alcance de normas de índole federal (decreto 4381/73) y, en particular, del artículo 14 bis de la Constitución Nacional (artículo 14, inciso 3°, de la ley 48).
5°) Que no se encuentra controvertido en autos que la relación que existió entre el actor y la Armada Argentina se encuadró en las previsiones del decreto 4381/73 (Régimen para el Personal de Investigación y Desarrollo de las Fuerzas Armadas), que autoriza a contratar personal para proyectos de investigación científica y desarrollo tecnológico sin que ello genere una relación de dependencia ni derecho a indemnización por recisión. La norma limita la posibilidad de renovación de esta modalidad a un máximo de cinco años (artículos 26 del decreto y 17, inciso a, de la reglamentación).
6°) Que tampoco se ha cuestionado que el actor ingresó como técnico para desempeñarse en la Armada Argentina en el año 1976 y que, en un principio, la contratación fue realizada como locación de obra y, posteriormente —desde 1981— la vinculación fue encuadrada en el régimen del decreto 4381/73. Ello hasta abril de 1998, fecha en la que mediante disposición DIAP 71/98 del Director de Armamento del Personal Naval decidió resolver el vínculo con sustento en las restricciones presupuestarias establecidas por la ley 24.938. Es decir que la relación se prolongó por un lapso de más de veinte años, mediante la renovación periódica del contrato primigenio.
7°) Que durante su desarrollo, el vínculo entre las partes exhibió varias de las características típicas de una relación de dependencia de índole estable. En efecto, el actor era calificado y evaluado en forma anual (fs. 9/36), se le reconocía la antigüedad en el empleo a los fines de incrementar su haber remuneratorio (fs. 98, 99 y 101) y se lo beneficiaba con los servicios sociales del organismo contratante (fs. 97 y 105). Empero, la relación fue sucesivamente renovada en claro exceso a las previsiones normativas que la autorizaron. Mediante este procedimiento, la demandada se valió de una figura legalmente permitida para cubrir necesidades que, conforme las circunstancias relatadas y el tiempo transcurrido, no pueden ser calificadas como transitorias. De esta manera, en su condición de contratado, el actor quedó al margen de toda protección contra la ruptura discrecional del vínculo por parte de la Administración (artículo 14 bis de la Constitución Nacional).
8°) Que, en las condiciones expresadas, la conducta asumida por la Armada Argentina en el caso, pugna con la normativa constitucional recientemente referida, cuyo principio protectorio, comprende, por un lado, al trabajo "en sus diversas formas", incluyendo al que se desarrolla tanto en el ámbito privado como en el público (Fallos: 330:1989, 1999) y reconoce, por otro, derechos "inviolables" del trabajador que el Congreso debe asegurar como deber "inexcusable" ("Aquino", Fallos: 327:3753, 3770; "Milone", Fallos: 327:4607, 4617). A iguales resultados conducen diversos instrumentos internacionales con jerarquía constitucional que enuncian el "derecho a trabajar" (Declaración Universal de Derechos Humanos —artículo 23.1—, Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre —artículo XIV—, Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales —artículo 6.1— y Convención Internacional sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial —artículo 5.e.i—), el cual debe ser considerado "inalienable de todo ser humano" en palabras expresas de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (artículo 11.1.a). En efecto, el citado derecho a trabajar, así como "[e]ngloba todo tipo de trabajos" e impone al Estado claras obligaciones de respetarlo y protegerlo (Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, Observación general N° 18. El Derecho al Trabajo, 4-11-2005, E/C.12/ GC/18, párrs. 6, 22 y pássim), comprende inequívocamente, entre otros aspectos, el "derecho del trabajador a no verse privado arbitrariamente de su empleo" ("Vizzoti", Fallos: 327:3677, 3690). "En el marco de una relación laboral en la cual el Estado se constituye en empleador —expresó la Corte Interamericana de Derechos Humanos—, éste evidentemente debe garantizar y respetar los derechos humanos laborales de todos sus funcionarios públicos […], ya que la inobservancia de este deber genera la responsabilidad estatal interna e internacionalmente" (Condición Jurídica y Derechos de los Migrantes Indocumentados, Opinión Consultiva OC-18/03, 17-9-2003, Serie A N° 18, párr. 139).
La naturaleza jurídica de una institución, conviene recordarlo, debe ser definida, fundamentalmente, por los elementos que la constituyen, con independencia del nombre que el legislador —o los contratantes— le atribuyan (doctrina de Fallos: 303:1812 y su cita); cualquier limitación constitucional que se pretendiese ignorar bajo el ropaje del nomen iuris sería inconstitucional (Fallos: 329:3680).
9°) Que, cabe advertirlo, las precedentes consideraciones no implican en manera alguna que la Constitución Nacional impida al Estado la celebración de contratos de empleo que, por circunstancias —necesidades— transitorias o eventuales que no puedan verse superadas o satisfechas por el personal de planta permanente, excluyan, vgr., el derecho del trabajador a la permanencia en el empleo, siempre y cuando, naturalmente, los requisitos y condiciones a las que sean sometidos resulten, por su objetividad y razonabilidad, una excepción admisible a las reglas del artículo 14 bis. Tampoco obstan a que los organismos estatales —entre ellos, las Fuerzas Armadas— puedan cumplir determinados cometidos mediante la contratación de profesionales para la realización de trabajos y proyectos de investigación y de desarrollo tecnológico en distintos campos de la ciencia y la técnica. Lo que sí entrañan dichas conclusiones, es la invalidez de las cláusulas contractuales y de las eventuales disposiciones legales que las sustentasen que nieguen la configuración de una relación de empleo, cuando los términos de la vinculación —o la ejecución de ésta en los hechos— muestren la presencia de los elementos constitutivos de esa relación, dicho esto más allá del contenido y alcances de los derechos, deberes y obligaciones que de ello deban seguirse. No es el nomen iuris utilizado (vgr. "Régimen para el personal de investigación y desarrollos de las Fuerzas Armadas") sino la realidad material, el dato en el que se ha centrado el Tribunal para esclarecer el aspecto antedicho (v. Fallos: 311:2799, 2802). En igual línea se encuentra la Recomendación N° 198 sobre la relación de trabajo (2006) de la Organización Internacional del Trabajo, en cuanto para determinar "la existencia de una relación de trabajo", remite principalmente al examen de los hechos, más allá "de la manera en que se caracterice la relación en cualquier arreglo contrario, ya sea de carácter contractual o de otra naturaleza, convenido por las partes" (punto 9).
Asimismo, dada la ya enunciada amplitud de la protección constitucionalmente reconocida a toda forma de trabajo dependiente, la acreditación de los extremos que habiliten la contratación de agentes sin permanencia, habrá de ser examinada con criterio restrictivo, atendiéndose en cada caso en particular a la transitoriedad y especificidad del requerimiento (Fallos: 311:2799).
De no ser así, se llegaría a un resultado inaceptable: que el Estado estaría habilitado a contratar servicios personales tanto integrando al prestador en sus cuadros permanentes, como en los no permanentes o transitorios, cuando no bajo modalidades como las ahora controvertidas, todo ello sin razones serias y objetivas que justifiquen y expliquen el uso de la modalidad elegida y su compatibilidad con la Constitución Nacional. "En cualquier materia, inclusive en la laboral […], la discrecionalidad de la administración tiene límites infranqueables, siendo uno de ellos el respeto de los derechos humanos" (Corte Interamericana de Derechos Humanos, Caso Baena Ricardo y otros vs. Panamá, fondo, reparaciones y costas, sentencia del 2 de febrero de 2001, Serie C N° 72, párr. 126). Corresponde puntualizar, en este contexto, que si bien el mandato que expresa el tantas veces citado artículo 14 bis, de acuerdo con lo expuesto, se dirige primordialmente al legislador, no por ello su cumplimiento deja de proyectarse sobre los restantes poderes públicos, los cuales, dentro de la órbita de sus respectivas competencias, deben hacer prevalecer el espíritu protector que anima a dicho precepto ("Vizotti", cit. p. 3688 y sus citas).
Otras circunstancias también deben ser tenidas presente. En primer término, la Constitución Nacional, en cuanto reconoce derechos humanos, lo hace para que estos resulten "efectivos y no ilusorios", de manera que es tan cierto que los derechos constitucionales son susceptibles de reglamentación, como lo es que esta última está destinada no sólo a no alterarlos (Constitución Nacional, artículo 28), sino a darles toda la plenitud que les reconozca el texto cimero que los enunció y que manda asegurarlos ("Vizzoti", cit., p. 3688). En segundo lugar, el trabajador es un sujeto de preferente tutela constitucional ("Vizzoti", cit., ps. 3689 y 3690, y "Aquino", cit., ps. 3770 y 3797).
10) Que a fin de determinar el régimen jurídico de la reparación, ante la ausencia de una respuesta normativa singularizada a la cuestión, es menester recurrir a los principios de leyes análogas, toda vez que la regla de interpretación prevista en el artículo 16 del Código Civil excede los límites del ámbito del derecho privado, los trasciende y se proyecta como un principio general, vigente en todo el orden jurídico interno ("Husen, Mirta Silvia c/ Estado Nacional - M° de Cultura y Educación de la Nación", Fallos: 325:662). Al respecto, el examen de las normas que fijan pautas indemnizatorias por pérdida del empleo y que guardan mayor analogía con la situación discutida en autos, conduce a encontrar una solución razonable y equitativa en el régimen indemnizatorio previsto en la Ley Marco de Regulación de Empleo Público Nacional, aprobada por la ley 25.164, vale decir, tal como fue resuelto en el citado precedente "Husen", el quinto párrafo del artículo 11 de la citada ley ("un (1) mes de sueldo por cada año de servicio o fracción mayor de tres meses, tomando como base la mejor remuneración mensual, normal y habitual percibida durante el último año o durante el tiempo de prestación de servicios si éste fuera menor"), aun cuando a ello habrá de adicionársele, dado el carácter intempestivo de la ruptura contractual, una suma equivalente a la que se seguiría del período previsto en el párrafo tercero de dicha norma.
11) Que, consecuentemente, y por las razones hasta aquí expresadas, corresponde revocar la sentencia apelada y devolver las actuaciones al tribunal de origen para que se expida nuevamente sobre las cuestiones planteadas.
Por ello, oída la señora Procuradora Fiscal, se hace lugar al recurso extraordinario y se revoca la sentencia apelada. Costas por su orden en todas las instancias, atento a la ausencia de un criterio claramente uniforme en los precedentes de esta Corte respecto de la cuestión debatida (artículo 68, segundo párrafo, del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación). Regístrese, notifíquese y vuelvan los autos a la instancia de origen para que, por quien corresponda, se dicte un nuevo pronunciamiento con arreglo al presente. CARLOS S. FAYT - JUAN CARLOS MAQUEDA - E. RAUL ZAFFARONI.
Recurso extraordinario interpuesto por José Luis Ramos, actor en autos, con el patrocinio letrado de la Dra. María Teresa Lahitte.
Traslado contestado por el Estado Nacional - Estado Mayor General de la Armada, demandado en autos, representado por el Dr. Sebastián Olmedo Barrios.
Tribunal de origen: Sala III de la Cámara Federal de Apelaciones de La Plata.
Tribunales que intervinieron con anterioridad: Juzgado Federal n° 2 de La Plata.
Texto extraído del documento oficial del tribunal. Ante cualquier diferencia, prevalece el PDF original.
Novedades sobre este tema
Ver todas →La Justicia ordenó reincorporar a una trabajadora trans despedida por el Ministerio de Capital Humano por incumplir el cupo laboral del 1%
La Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal, Sala V, revocó el rechazo de una medida cautelar y ordenó reincorporar a una trabajadora trans a la que el Ministerio de Capital Humano no le renovó el contrato. El tribunal consideró que el despido no estuvo justificado e incumplió la obligación de respetar el cupo laboral trans que fija la ley 27.636.
Leer la novedad →La Cámara Laboral anuló un "retiro voluntario" que en realidad fue un despido: la empresa pagó por algo que no podía costar nada
La Sala II de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo anuló un acuerdo de cese "voluntario" firmado durante la prohibición de despidos de la pandemia, al comprobar que la empresa había armado un plan de retiros para reducir personal y pagaba una gratificación por algo que, de ser realmente voluntario, no le hubiera costado un peso. Condenó a pagar diferencias indemnizatorias por despido encubierto.
Leer la novedad →Otros fallos famosos
Ver el directorio completo →Fallo Madorrán
Fallo completo Madorrán (CSJN, 3/5/2007): la estabilidad del empleado público del art. 14 bis da reinstalación, no indemnización. Resumen, sumario, texto y PDF.
Leer resumen y texto completo →Fallo Vizzoti
Fallo completo Vizzoti (CSJN, 14/9/2004): el tope del art. 245 LCT no puede reducir la base salarial más del 33%. Resumen, sumario, texto completo y PDF.
Leer resumen y texto completo →Fallo Orellano
Fallo completo Orellano (CSJN, 7/6/2016): la huelga solo puede declararla un sindicato inscripto, no un grupo informal. Resumen, sumario, texto completo y PDF.
Leer resumen y texto completo →