Un cruce automático de ADN en el Banco de Datos Genéticos bonaerense permitió condenar a 30 años a un violador serial de Quilmes

El Tribunal en lo Criminal N° 1 del Departamento Judicial de Quilmes condenó a Sebastián Abel Figueroa por cuatro hechos de abuso sexual y robo agravados, cometidos entre 2010 y 2013: el caso es el primero en la justicia bonaerense que llega a juicio oral a partir de un match genético detectado por el Banco de Datos Genéticos de la Suprema Corte provincial.

Fecha8 de julio de 2026
TribunalTribunal en lo Criminal N° 1 del Departamento Judicial de Quilmes
MateriaPenal

Qué pasó

El Tribunal en lo Criminal N° 1 del Departamento Judicial de Quilmes, integrado por los jueces Fernando Ernesto Celesia, María Cecilia Maffei y Analía Verónica Reyes, condenó a Sebastián Abel Figueroa a 30 años de prisión como autor de abuso sexual con acceso carnal agravado por el uso de armas y robo agravado por el uso de armas, en perjuicio de cuatro víctimas mujeres, algunas menores de edad al momento de los hechos. Los ataques, todos con el mismo modus operandi, ocurrieron en 2010, 2012 y 2013.

La identificación del acusado no partió de un reconocimiento tradicional sino de un cruce automatizado de perfiles genéticos: el Banco de Datos Genéticos (BDG) de la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires, coordinado por Walter Bozzo, detectó que muestras biológicas recogidas en tres causas distintas correspondían a un mismo perfil, ya cargado en el sistema por una condena previa de Figueroa por delitos contra la integridad sexual. A partir de ese match se ordenó una nueva extracción directa al sospechoso para el cotejo definitivo, que confirmó que no podía excluirse de la evidencia biológica.

La fiscal María de los Ángeles Attarian Mena impulsó la acusación en las cuatro causas acumuladas. Durante el debate, el imputado —que ya registraba una condena anterior por delitos sexuales— pidió disculpas a las víctimas. El tribunal tuvo por acreditados los cuatro hechos y fijó la pena de 30 años de prisión.

Según destacó Diario Judicial, se trata de la primera vez que en la justicia bonaerense un caso llega a juicio oral y obtiene sentencia condenatoria a partir de esta metodología de entrecruzamiento automático de muestras genéticas del BDG.

Conceptos jurídicos aplicados

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Por qué es relevante

El caso marca un punto de inflexión en el uso probatorio del Banco de Datos Genéticos bonaerense: hasta ahora la herramienta servía sobre todo para identificar sospechosos en la etapa de investigación, pero acá el cruce de perfiles fue la evidencia científica determinante que permitió llevar a juicio y condenar, no un dato de apoyo secundario a otras pruebas.

El mecanismo también expone un efecto de cadena poco discutido: la carga genética de un condenado por un delito sexual quedó disponible para vincularlo, años después, con hechos previos no resueltos. Esto refuerza el valor de mantener y ampliar bases de perfiles genéticos de condenados por delitos contra la integridad sexual, y anticipa que más casos archivados o sin autor identificado puedan reabrirse por el mismo mecanismo de entrecruzamiento automático.

Para la práctica penal, el precedente da un argumento sólido para invocar la prueba de ADN del BDG como evidencia autosuficiente para sostener una acusación en juicio oral, y no solo como elemento orientador de la instrucción. También pone en agenda la necesidad de protocolos claros sobre resguardo y encriptación de los perfiles almacenados, dado el peso que esa evidencia tuvo para llegar a una condena de 30 años.

Fuente: Diario Judicial. Esta nota es un resumen informativo elaborado por Nino Legal; no constituye asesoramiento legal. Cómo elaboramos las novedades.